Enfermedades frecuentes en perros viejos

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Reconocer el dolor en tu perro mayor y actuar en consecuencia

Seamos sinceros: la mayoría de las veces, los cambios en el comportamiento y el movimiento de un perro viejo se producen de forma gradual, apenas los percibimos o no queremos verlos. ¡Hace poco el perro todavía estaba en plena forma! ¿Cómo es posible que de repente ya no salte al sofá, que le tiemblen las patas traseras y que se pase casi todo el día durmiendo? La vida cotidiana de un perro que envejece o es viejo cambia. Si antes te sacaba de la cama mucho antes de que sonara el despertador, ahora eres tú quien lo despierta y le da el desayuno, junto con algún analgésico o suplemento alimenticio. Por mucho que lo deseemos, la vejez no pasa desapercibida para nuestros perros. 

Prestamos muy poca atención a los cambios en el comportamiento o en los movimientos. Entre ellos se incluyen los cambios en la actividad de tu perro, en su comportamiento durante el juego y en las posturas que adopta para protegerse. A menudo se trata de señales imperceptibles, y debemos aprender a interpretarlas.

Tómate tu tiempo y observa a tu perro en su día a día. ¿A tu perro siempre le ha gustado jugar, correr y retozar con otros perros? Los cambios suelen ser tan notables que tu perro apenas retoza, rara vez lo ves correr al galope y evita jugar con otros perros.

El dolor puede ser una razón para el cambio en su comportamiento. Los perros, al igual que los humanos, evitan los movimientos que les provocan dolor. Esto es completamente normal. En la vida cotidiana, esto también se manifiesta en situaciones muy comunes: antes, tu perro se levantaba por la mañana y comenzaba el día lleno de energía. Cuando salía de excursión, era el primero en subirse al coche y, por la noche, saltaba al sofá para acurrucarse contigo. Hoy en día, sopesa qué movimientos puede y quiere realizar. Le cuesta levantarse después de dormir, evita saltar y, a veces, parece apático, cansado y sin energía. 

A menudo pensamos que eso es lo normal en un perro viejo y que hay que aceptarlo. Pero, ¿y si te tomases el tiempo necesario para averiguar si se trata de las manías típicas de tu perro viejo o si hay algo más detrás? ¿Quizás tu perro tiene dolores que puedes aliviar con ejercicios sencillos y eficaces para que pueda disfrutar de una vejez lo más libre de dolor posible?

Aparte de los síntomas de dolor más discretos, hay enfermedades ortopédicas que afectan especialmente a los perros mayores. Seguro que has oído hablar de la clásica hernia discal. Desde el punto de vista ortopédico, es lo peor que le puede pasar a un perro, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentre. A continuación, me gustaría presentarte una selección de las enfermedades ortopédicas más frecuentes. No todas son fáciles de reconocer para los profanos en la materia. Sin embargo, hay signos que te ayudarán a detectar el dolor y los problemas en el aparato locomotor de tu perro anciano y a tomar medidas.

Artrosis en perros viejos


La artrosis es una enfermedad crónica de las articulaciones en la que el cartílago de las articulaciones se degrada gradualmente. Con el tiempo, esto provoca que los huesos rocen directamente entre sí, lo que puede causar dolor, inflamación y movilidad limitada. 
Puedes reconocer la artrosis en tu perro, por ejemplo, porque se lame con frecuencia las patas u otras articulaciones. Algunos perros mayores incluso tienen protuberancias gruesas en las articulaciones de los dedos. Su aspecto es similar al de los dedos de las personas mayores: apenas pueden mover algunos de sus dedos, les duele agarrar y sostener objetos y se sienten incómodos cuando hace frío y humedad o cuando cambia el tiempo. 
En los perros viejos ocurre algo similar: a veces también sienten dolor al dar cada paso. Después de un paseo, les duelen las articulaciones, ya que cada paso y la carga que conlleva les produce un pinchazo en la articulación afectada.
Tómate un momento: flexiona y estira lentamente las articulaciones de los dedos de tu perro, colocando la yema del dedo índice sobre la articulación que estás moviendo. ¿Se mueve con facilidad, tu perro chasquea la lengua durante el movimiento, retira la pata o sientes un pequeño crujido o chasquido en la articulación? Estos pueden ser signos de cambios en esa articulación que le duelen y le causan dolor a tu perro. 
La artrosis en las articulaciones de los dedos de los pies de tu perro o en otras articulaciones no se puede revertir. Al contrario: con la edad, es probable que las molestias aumenten, ya que el rango de movimiento de la articulación en cuestión se reduce cada vez más. Sin embargo, puedes trabajar para contrarrestar esto y asegurarte de que tu perro no adopte posturas protectoras y mantenga la musculatura relajada para poder soportar bien las crecientes limitaciones. Para tu perro es importante que pueda seguir moviendo bien las articulaciones afectadas. Flexionar y estirar las articulaciones con regularidad, así como relajar y fortalecer la musculatura circundante, le ayudará mucho.

Hernia discal (BSV)


Una hernia discal se produce cuando el material del disco intervertebral se desplaza o se expulsa entre dos vértebras. Esto puede ejercer presión sobre la médula espinal o los nervios. No es fácil detectar una hernia discal. Si tienes la más mínima sospecha, no lo dudes y acude inmediatamente al veterinario.
Al igual que en los seres humanos, las hernias discales no suelen aparecer de la nada. Las personas afectadas suelen sufrir dolor de espalda durante años. Se esfuerzan de forma inadecuada, hacen poco deporte, no descansan lo suficiente y no relajan sus músculos lo necesario. No se toman en serio sus molestias y aprenden a vivir con un dolor constante. A menudo, es la gota que colma el vaso.
Los perros también aprenden a vivir con el dolor, solo que nosotros no nos damos cuenta. Dependiendo de la raza y el carácter, ocultan su malestar a sus dueños. Solo cuando ya no pueden más, muestran que tienen dolor. Los perros no pueden ocultar el enorme dolor que acompaña a una hernia discal. Los síntomas de una hernia discal son variados y dependen de muchos factores. No todos los perros presentan todos los síntomas. Por eso, debes conocer los signos más importantes y actuar rápidamente en caso necesario. Una hernia discal sin tratar puede tener consecuencias dramáticas para tu perro. 
Un signo típico de dolor agudo es el jadeo intenso. Los perros afectados a menudo se niegan a dar más de unos pocos pasos y les cuesta levantarse o tumbarse. A menudo tienen la espalda muy curvada y el abdomen muy duro y tenso. En el peor de los casos, no pueden mantenerse en pie porque les fallan las patas. Esto puede afectar a las cuatro patas, pero es más frecuente que afecte a las traseras. O bien se ve afectada una pata trasera, que se hunde y se arrastra como paralizada, o bien, en ocasiones, ambas patas traseras. Estas anomalías neurológicas deben ser tratadas urgentemente por un veterinario.
Ahora comprendes por qué es tan importante interpretar las señales de alerta a tiempo y asegurarte de que los músculos de la espalda de tu perro estén relajados y sanos, especialmente en la vejez. Tómate un momento y comprueba los músculos de la espalda de tu perro. Los encontrarás detrás de los omóplatos, hacia la cola, a ambos lados de la columna vertebral; son los largos cordones que discurren por allí, como en los seres humanos. Con el pulgar y el índice, presiona los músculos a intervalos de aproximadamente dos centímetros a izquierda y derecha: Empieza detrás de los omóplatos y termina delante de la pelvis, teniendo cuidado de no presionar la columna vertebral ni las costillas de tu perro. ¿Cómo se sienten los músculos? ¿Se mueve la piel debajo del pelaje? ¿Tu perro chasquea los labios? ¿Se gira bruscamente hacia ti o incluso se dobla ligeramente las rodillas? Estos signos indican que algo no va bien en la musculatura de la espalda de tu perro y que debes ocuparte de relajarle la espalda. Además de la relajación muscular, en este contexto también son útiles los ejercicios activos para fortalecer la espalda, con el fin de garantizar la ausencia de dolor a largo plazo.

Síndrome de compresión de la cola de caballo (CECS)


El síndrome de compresión de la cola de caballo se refiere a una compresión de las raíces nerviosas en la zona lumbar, generalmente en la transición a la pelvis (L7/S1). Las causas son cambios degenerativos, como hernias discales o espondilosis, que estrechan el canal vertebral.
Los síntomas típicos son dolor en la zona lumbar y pélvica, dificultad para levantarse o saltar, cola caída o sensible al dolor, cojera en las extremidades traseras e incontinencia urinaria y fecal. Para un diagnóstico seguro, son indispensables técnicas de imagen como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM). Solo con estos procedimientos se puede determinar el grado real de estrechamiento del canal vertebral y si el perro afectado debe ser operado.
Incluso si, por cualquier motivo, no se va a realizar una operación, es muy importante apoyar al perro con CECS con fisioterapia para mantener las funciones nerviosas deterioradas durante el mayor tiempo posible. Además, la musculatura de los perros afectados también se ve muy afectada. Dado que un perro con CECS pierde gradualmente la fuerza y la capacidad de coordinación en las patas traseras, trabajará cada vez más con las delanteras: las posturas incorrectas, las tensiones y los dolores son el resultado de este proceso gradual. Si a tu perro le han diagnosticado CECS, puedes alargar su vida y aliviar en gran medida su dolor aprendiendo a identificar los puntos débiles de su cuerpo y compensándolos con ejercicios específicos.

Displasia de cadera (HD)


La displasia de cadera es una enfermedad articular que provoca malformaciones en una o ambas articulaciones de la cadera, lo que puede causar dolor, inestabilidad, carga incorrecta y artrosis.
Los síntomas típicos son cojera, rigidez después de periodos de reposo, falta de ganas de moverse y dolor o molestias al subir escaleras. Para los perros cuya movilidad de la cadera está limitada por una displasia de cadera, es fundamental realizar ejercicios adaptados y ejercicios fisioterapéuticos activos y pasivos.
A menudo, una pata trasera se ve más afectada que la otra, lo que, sin embargo, repercute en todo el cuerpo. Los músculos del muslo y la zona lumbar se ven especialmente afectados. Un perro joven puede compensar bastante bien la displasia de cadera de forma superficial. Sin embargo, las apariencias engañan, ya que poco a poco se van introduciendo pequeñas posturas protectoras y endurecimientos musculares que pasan desapercibidos. En algún momento, el perro ya no puede compensar estas crecientes limitaciones, lo que provoca cojera y dolor. 
Además, la displasia de cadera hace que el perro envejezca más rápido de lo que debería, ya que se protege y limita físicamente para no sentir dolor o sentir menos. Especialmente los perros mayores y viejos, que ya no tienen suficiente fuerza en las patas traseras, trabajan más con las delanteras. Esto provoca tensiones en la zona de los hombros y el cuello e incluso puede provocar problemas articulares y artrosis en las patas delanteras. 
Este círculo vicioso se puede romper con un fortalecimiento fisioterapéutico específico de la musculatura de la zona lumbar y las patas traseras, así como con ejercicios activos adaptados.

Rotura del ligamento cruzado (KBR)


La rotura del ligamento cruzado es una de las lesiones ortopédicas más frecuentes en los perros. Según la teoría, lo que suele romperse es el ligamento cruzado anterior de la articulación de la rodilla, lo que provoca inestabilidad, dolor y cojera.
En la práctica, a menudo no es tan fácil diagnosticar con certeza una rotura del ligamento cruzado. El sufrimiento de los perros afectados suele ser prolongado. Porque un ligamento cruzado no siempre se rompe de golpe, a menudo «solo» se desgarra. La consecuencia es dolor y una cojera recurrente, a la que los propietarios no suelen dar mucha importancia, ya que el perro vuelve a caminar sin problemas al cabo de unos días. Muchos perros viven durante años con este bucle continuo de dolor y descarga de la pata trasera afectada. Las repercusiones en todo el cuerpo del perro son enormes. El perro carga menos peso sobre la pata dolorida y distribuye su peso sobre la pata opuesta y también sobre las patas delanteras. La musculatura de la pata dolorida se debilita, lo que provoca posturas compensatorias y dolor de espalda. El perro aprende a vivir con un dolor constante. 
Si el ligamento cruzado desgastado se rompe en algún momento, los perros afectados suelen dejar de apoyar la pata o solo se ponen de puntillas. El apoyo de la pata afectada es tan doloroso porque el ligamento cruzado estabiliza la rodilla. Si se desgasta o se rompe, la articulación de la rodilla se vuelve tan inestable que, al pisar, la parte inferior se desplaza por delante del muslo.
Si crees que tu perro cojea de vez en cuando, tómate un momento y hazte las siguientes preguntas: ¿Es siempre la misma pata trasera? ¿Tienes la sensación de que tu perro a veces cojea después de un esfuerzo intenso, protege una pata trasera y se pone de puntillas? Si respondes afirmativamente a estas preguntas, te recomiendo que acudas a un veterinario especialista en ortopedia. Durante la exploración, el veterinario especialista puede realizar varias pruebas para examinar el ligamento cruzado anterior. Sin embargo, estas pruebas manuales a veces son imprecisas, ya que permiten comprobar si un ligamento cruzado está intacto o roto, pero no si solo está desgarrado. Por este motivo, en ocasiones se producen diagnósticos erróneos. La forma más segura de comprobar el estado del ligamento cruzado es la tomografía computarizada (TC).
Depende de muchos factores si, tras el diagnóstico, se recomienda una operación o un tratamiento conservador para tu perro, por lo que debe considerarse detenidamente. Si no estás seguro, pide una segunda opinión.  En cualquier caso, antes detratar atu perro por tu cuenta en casa, debes recibir formación de un fisioterapeuta sobre el tratamiento de los ligamentos cruzados, ya que necesitas conocimientos más profundos tanto para los ejercicios activos como para los pasivos, a fin de no dañar a tu perro.

Luxación de rótula (PL)


En la luxación de rótula, la rótula se sale de su ranura normal en la articulación de la rodilla. Esto provoca dolor e inestabilidad en la rodilla. La luxación de rótula puede presentarse en diferentes grados y se clasifica en grados de gravedad del 1 al 4. 
Un síntoma típico que muestra un perro con problemas en la rodilla es el llamado «salto de rótula»: al caminar o trotar, el perro da un pequeño paso hacia delante con una de las patas traseras, lo que parece un pequeño salto. La razón es que la rótula se sale momentáneamente de la ranura guía durante el movimiento. El perro intenta volver a colocar la rótula en su sitio levantando la pata.
Los problemas de rodilla no suelen aparecer de la noche a la mañana. Al igual que en los seres humanos, a menudo se trata de un proceso que dura años y que pasa de ser un dolor ocasional al realizar un movimiento incorrecto o tras un esfuerzo excesivo a un dolor crónico. Los perros también aprenden a vivir con este dolor. La rótula floja y el desgaste del cartílago de la articulación de la rodilla son un problema, pero la postura protectora y la tensión muscular resultantes son otro. El dolor de rodilla prolongado afecta a todo el cuerpo del perro y se inicia el ciclo del dolor: la luxación repetida de la rótula provoca una postura protectora y tensiones musculares en el muslo, ya que el perro ya no carga todo el peso sobre la pata. Distribuye su fuerza entre la pata opuesta y las patas delanteras, lo que provoca tensiones y dolor de espalda.
Tómate tu tiempo y observa a tu perro en su día a día. ¿Has notado alguna vez en tu perro el salto de rótula descrito? ¿Cuántas veces al día salta de esta manera y con qué pata? ¿Has notado además que tu perro se muerde ocasionalmente la rodilla, el muslo o el lateral de la parte baja de la espalda? ¿Notas un ligero crujido o chirrido cuando doblas y estiras lentamente la articulación de la rodilla de tu perro y la rodeas con los dedos por dentro y por fuera?
Todo esto puede indicar que tu perro tiene un problema en la rodilla. Un veterinario especializado en ortopedia te ayudará con el diagnóstico y podrá evaluar el grado de gravedad.
En caso de problemas con la rótula, la fisioterapia consiste en aliviar y fortalecer los músculos del muslo de tu perro: si los músculos del muslo están demasiado tensos, se produce una tensión permanente en la rótula. La relajación reduce la tensión en la rodilla y, con el consiguiente desarrollo muscular, la rótula, que antes estaba inestable, se asienta con más firmeza. 

Espondilosis


La espondilosis es una alteración degenerativa de la columna vertebral del perro, en la que se forman crecimientos óseos debajo de las vértebras individuales y la columna vertebral se endurece.
Muchos propietarios de perros aún no han oído hablar de esta enfermedad, pero la espondilosis es un tema muy importante, especialmente en perros viejos. Las mencionadas protuberancias óseas se forman en brotes. Se trata de fases durante las cuales los perros afectados se encuentran en muy mal estado. Sufren dolores moderados a intensos, se resisten a moverse y reaccionan con mucha sensibilidad al contacto en la espalda. Los cambios climáticos también suelen afectar a los perros con espondilosis. 
Los dueños de perros suelen sospechar que su perro puede tener una hernia discal. Para un diagnóstico seguro, en este caso son imprescindibles las radiografías de la columna vertebral, ya que muestran las estructuras óseas y revelan con precisión hasta qué punto ha avanzado el proceso de formación de espolones. Lamentablemente, la experiencia nos dice que, en caso de sospecha, es aconsejable realizar una radiografía de toda la columna vertebral, es decir, de la columna cervical, torácica y lumbar, ya que la formación de espolones óseos suele encontrarse en varias partes de la columna vertebral.
Para ayudar de forma adecuada a los perros afectados por espondilosis, es recomendable tener en casa analgésicos para los días en que se producen brotes. Las medidas fisioterapéuticas son especialmente importantes para la espalda de los perros afectados. Por un lado, la relajación de la musculatura reduce o incluso evita las posturas protectoras y, por otro, el dolor se puede aliviar de forma suave y eficaz, incluso durante un brote de espondilosis. 
Aunque a algunos les cueste acostumbrarse, los perros mayores y ancianos se benefician especialmente de los abrigos cortavientos en la estación fría, ya que mantienen la espalda caliente. Sin embargo, al probarlos, es importante asegurarse de que el abrigo llegue hasta la base de la cola y proteja bien la parte inferior de la espalda.